Dónde alojarse en Quito: las mejores zonas y barrios

Dónde alojarse en Quito

Las mejores zonas para alojarse en Quito son La Mariscal y el Centro Histórico. Además de éstas otras zonas como la Carolina, Bellavista, la Floresta y Guápulo también son buenas alternativas para hospedarse en Quito.

La ciudad de Quito es un imán turístico por sus invaluables tesoros arquitectónicos coloniales y además por ser la primera ciudad entera en el mundo declarada por la Unesco (1978) como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Con más de 800 mil turistas al año, Quito sorprende a sus visitantes por la mezcla de arte barroco e indígena en sus iglesias, capillas, conventos y monasterios. También en esta ciudad se encuentra literalmente la mitad del mundo. Centenares de turistas van para saber qué se siente al pisar la latitud 0º 0′ 0″ del planeta tierra.

Ubicada a más de 2.800 metros sobre el nivel del mar y escoltada por volcanes y montañas, Quito ofrece una oferta de alojamiento tan diversa como sus atractivos turísticos. Si quieres dormir en Quito encontrarás desde hoteles cinco estrellas hasta hostales, hospedajes familiares y alojamientos boutique.

Las mejores zonas donde alojarse en Quito

Ante de planificar el viaje, lo mejor es conocer cuáles son las mejores zonas para hospedarse en Quito. A continuación los barrios más destacados de esta ciudad encantadora.

1. Centro Histórico

El centro es el corazón cultural y patrimonial de la ciudad. La Unesco valora esta zona como una obra única. Es catalogada como el centro histórico colonial mejor conservado y menos alterado de toda América latina.

Con sus más de 300 hectáreas el turista se maravillará con más de 4 mil inmuebles patrimoniales, de los cuales 40% son de arquitectura religiosa y 55% de obra civil. Algo digno de visitar y admirar.

Los sitios turísticos por excelencia en el Centro Histórico son el Palacio de Carondelet (Sede de Gobierno), la plaza Metropolitana de Quito, la Basílica del Voto Nacional y la Iglesia de la Compañía de Jesús, una joya arquitectónica hecha por fuera con piedras volcánicas, mientras que sus paredes internas están forradas con hojas de oro.

En el día esta zona se percibe el bullicio ordinario de una urbe citadina: tráfico, trabajadores, estudiantes y quiteños resolviendo algún trámite en los edificios públicos, oficinas bancarias y sedes comerciales. Es seguro, incluso en la noche (aunque siempre hay que ser precavido a altas horas de la noche).

Las autoridades se han esforzado por ampliar la presencia policial en cada una de sus calles y avenidas. Como resultado, en las noches hasta se realizan visitas guiadas para turistas extranjeros y nacionales.

Al momento de decidir dónde dormir en Quito, algunos turistas escogen el centro histórico porque en el día pueden conocer su legado arquitectónico y en la noche disfrutan de su moderada vida nocturna.

En el centro histórico hay un promedio de 500 lugares, entre bares, discotecas y locales que sirven comida y bebida. La Calle La Ronda es la más visitada por los turistas. Allí hay desde músicos callejeros, hasta karaokes y locales para bailar salsa.

Si te provoca comer en el centro histórico hay restaurantes que sirven comida internacional y además los infaltables platos tradicionales de Quito, entre ellos el hornado (carne de cerdo cocinada a leña en un horno de barro); fritada (carne de cerdo frita), Yahuarlocro (sopa) y empanadas de viento (hecha con harina de maíz frita, rellena de queso y espolvoreada por encima con azúcar).

Alojamiento en el Centro Histórico

2. La Mariscal

Es el barrio predilecto por la mayoría de visitantes para alojarse en Quito. En esta zona además de palacios y mansiones coloniales, hay torres residenciales de alta gama que coexisten con los edificios financieros más altos de la ciudad.

Aquí encontrarás el mayor número de cafés, bares, hoteles, hostales, boutique de ropa y abundantes locales de artesanía local, la mayoría asentadas en este barrio por generaciones. Todo lo que necesita el turista está concentrado en este barrio. Desde farmacias, lavanderías, galerías comerciales y peluquerías, hasta museos, teatros y bibliotecas.

Además llegar a La Mariscal es fácil. Lo puedes hacer en taxi o transporte colectivo que circula por las avenidas del sector: Amazonas, Cristóbal Colón y Juan León Mera. Es un excelente campo base para visitar la ciudad.

En este sector se encuentran atractivos turísticos como el Parque El Ejido, donde los turistas podrán disfrutar de senderos y ciclovías. Si viajas con tus niños hay un área infantil de juegos. También está el Museo del Banco Central donde se exhiben unas sorprendentes máscaras ceremoniales de oro.

La Mariscal es conocido como el epicentro de la movida nocturna de la ciudad. Los registros oficiales señalan que solo en La Mariscal hay 1.500 centros de diversión nocturna, entre bares, discotecas y muchos sitios donde sirven su propia cerveza artesanal.

La popular plaza Foch mueve la brújula nocturna del barrio. En la plaza, conocida como la zona rosa o el distrito del entretenimiento en Quito, se realizan presentaciones de grupos de danza, conciertos de bandas de rock , grupos de jazz y espectáculos culturales.

La Mariscal es un barrio seguro. Sin embargo, siempre hay que ser precavido y no ostentar opulencia innecesaria. Se puede caminar de noche, aunque lo más sensato es hacerlo por los lugares más concurridos, evitar callejones solitarios y lugares desconocidos.

Las autoridades han implementado planes de seguridad y recorridos por los lugares más turísticos del barrio, ante algunos brotes fugaces de hurto y robo de pertenencias.

Alojamiento en la Mariscal

3. La Carolina

La Carolina es el pulmón verde de Quito. Es ideal para los turistas amantes de la naturaleza y las actividades al aire libre. Se trata de más de 600 mil metros cuadrados de terreno, divididos en siete grandes áreas de esparcimiento para todos los integrantes de la familia.

Cuando se trata de elegir dónde quedarse en Quito esta zona luce tentadora porque es considerada el parque urbano más grande de Ecuador. Tiene una área dedicada para cada actividad: aeróbic (incluye lugares arbolados para practicar yoga y tai chi, y una pista para practicar atletismo); deporte, con más de 40 canchas; áreas infantiles, recreación canina, con espacios especialmente acondicionados para los perros.

También tiene una zona para patinar y andar en bicicleta y patineta y una laguna artificial, rodeada de árboles de eucaliptos, pinos y obras de artistas ecuatorianos.

En esta zona está situado el jardín Botánico de la Ciudad, el parque Náutico, el Museo de Ciencias Naturales y el monumento La Cruz del Papa, lugar donde el Papa Juan Pablo II ofició una misa en 1985.

En la zona encontrarás con facilidad pequeños negocios que sirven platos locales, y en las adyacencias de La Carolina se ubican decenas de cafeterías y restaurantes con mayor diversidad de menús.

La Carolina forma parte del valle de Iñaquito, donde confluyen las torres financieras de las multinacionales más relevantes de Quito y sedes de nueve embajadas, entre ellas la de Bélgica y China.

Es un lugar que ofrece al viajero opciones para ir de compras: tiene a su disposición un centro de exposiciones, dos mercados (con venta de comida, ropa y enseres) y seis centros comerciales con tiendas de las marcas más exclusivas.

Trasladarse a la zona es sencillo. El visitante puede usar el metro de Quito, que dispone de la estación La Carolina o el Trolebús que también incluye una parada en el sector. Es común por este sector la circulación profusa de taxis y transportes colectivos, pero no es recomendable por la alta congestión vehicular.

Alojamiento en La Carolina

4. Bellavista

Bellavista es un barrio de clase media-alta con elegantes edificios y apartamentos residenciales enclavados en lo más alto del valle Tandayapa.

Es otro de los lugares recomendables para alojarse en Quito porque desde allí se aprecia la belleza de los volcanes Atacazo, Pichincha, Rucu, Guagua, Cotopaxi, Cayambe y Antisana. De hecho, el barrio Bellavista es conocido como el balcón de Quito precisamente por la vista privilegiada.

Es un lugar tranquilo, con algunas calles empedradas y laderas cubiertas por el verdor de la naturaleza. Bellavista es ideal para descansar del ajetreo del Centro Histórico y la movida nocturna de La Mariscal.

Caminar el barrio puede convertirse en una jornada exigente, en especial su avenida principal llamada Bosmediano, una cuesta empinada que hay que recorrer con calma si quieres conservar tu aliento.

Bellavista recibe muchos turistas ávidos de conocer su oferta gastronómica, conformada por más de una decena de restaurantes con menús famosos en Quito por satisfacer paladares exigentes.

El barrio también es popular porque allí radica la casa-taller de Oswaldo Guayasamín, el pintor, escultor y muralista más emblemático de Ecuador, fallecido en 1999. La propia casa del artista y su herencia artística se vuelve cita obligada para turistas. Como parte de su legado, el pintor dejó en la zona el Museo “La Capilla del hombre”, una obra dedicada a la humanidad.

También Bellavista es conocida por el avistamiento de aves. Hay una reserva privada donde se puede disfrutar del jolgorio musical de más de 300 aves en medio de un bosque silvestre siempre nublado, adornado con orquídeas y bromelias, y custodiado por un sinnúmero de tucanes, colibríes, pumas y además por el oso de anteojos, típico del lugar.

Hay tour y visitas guiadas a esta reserva. Desde el centro de Quito salen excursiones semanales.

Alojamiento en Bellavista

5. La Floresta

La Floresta es un barrio residencial de clase media, caracterizado por pequeñas edificaciones y casonas de conservadas estructuras coloniales, y casas con entradas decoradas con jardines y macetas con plantas.

Es una zona tradicional frecuentada por artistas locales y extranjeros. Son muchos los jóvenes emprendedores que alquilan las casonas del barrio para emprender algún proyecto artístico, comercial o musical. Por eso se ha convertido en el barrio cultural de Quito.

A la Floresta se la conoce como el Soho de Quito porque en el lugar hay talleres de artistas, teatros, cines, estudios de diseño y galerías de arte, además de restaurantes y cafeterías decoradas con plantas exóticas y accesorios de material reciclado.

Los viajeros eligen este barrio para hospedarse en Quito porque pueden ir caminando a cualquiera de sus locales comerciales. Además queda a cinco minutos a pie de la zona rosa (La Mariscal), y aproximadamente 10 minutos de las iglesias y museos del centro histórico de Quito.

Mientras camina por el barrio, el turista puede entretenerse con sus peculiares calles adornadas con jardinerías multicolores y señalizaciones creativas en el pavimento, que promueven el uso de la bicicleta y la apropiación del espacio público por parte del peatón.

La oferta gastronómica de La Floresta es variada: hay lugares para vegetarianos y carnívoros por igual, como para los amantes de las ensaladas y las sopas. También el barrio es conocido por la venta de comidas callejeras.

Las más populares son los cholos (mazorcas) a la parrilla, y la famosa tripa Mishqui, un plato con trozos de tripa de vaca cocinada a la parrilla, acompañada de plátanos y papa caliente. El lugar donde venden este plato no podía llamarse de otra manera: Plaza Las Tripas.

En el barrio no hay sensación de inseguridad. Sus habitantes y visitantes caminan con tranquilidad, sin sobresalto o temor. Para aquellos que no quieran caminar, hay unidades de transporte colectivo que circulan por las vías principales del barrio: las avenidas Los Conquistadores, 12 de Octubre y Madrid.

Alojamiento en la Floresta

6. Guápulo

Es un barrio de calles empedradas, casas con techos inclinados y asentamientos de pequeños comerciantes. Está ubicado justo al lado de un río que lo separa de la dinámica urbana de la capital y lo sitúa frente a los valles orientales de Ecuador.

Escogerlo para dormir en Quito te va a permitir experimentar un ambiente similar al de cualquier pueblo de provincia de la sierra andina, pero sin salir de Quito.

Sede de la embajada de España y del Reino Unido, el barrio cuenta con una pendiente llamada el Camino de Orellana, en honor al conquistador español que desde ese punto emprendió su viaje hacia el Amazonas. En esa calle están instalados los principales restaurantes y bares del barrio, muy frecuentados por pintores, escritores, artistas y diseñadores.

En cualquier establecimiento para tomarse un café, el turista puede deleitarse con la singular vista de los valles montañosos cubiertos de neblina. Por este ambiente particular, la zona es muy demandada por jóvenes y parejas en busca de un grato recuerdo romántico.

Uno de los mayores atractivos de este barrio es la iglesia Nuestra Señora de Guápulo, cuya arquitectura colonial data del siglo XVI. Dentro del templo está la imagen de la virgen de los Ángeles, cuyos feligreses del barrio le atribuyen milagros.

Cerca está el Mirador de Guápulo, donde los turistas acuden antes de las 6:00 de la tarde para no perderse el intenso arrebol del atardecer. También hay un parque con senderos y áreas para campamento y picnic.

Es un barrio seguro, con calles iluminadas y habitantes atentos y amables. Los bares cierran máximo a las 2:00 am, por acuerdo entre los habitantes y comerciantes para evitar molestos ruidos hasta el amanecer.

No es recomendable circular en automóvil, pues sus calles son muy estrechas y generalmente no hay espacio donde estacionar. Es aconsejable estacionar al comienzo del barrio y adentrarse a pie en sus veredas de antaño.

Alojamiento en Guápulo

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