Dónde alojarse en Hvar: las 10 mejores zonas

Dónde alojarse en Hvar

Hvar es uno de esos lugares ante el que cae rendido cualquier viajero que pone un pie en él. Si has pensado en visitar este paraíso de la costa croata y estás buscando información sobre cuál es la mejor zona donde alojarse en Hvar, toma nota de nuestras recomendaciones.

Para empezar déjanos decirte que aciertas con tu elección de destino, ya que Hvar es el destino de moda de Croacia. 

No es para menos, pues esta isla puede vanagloriarse de ser la más larga del Adriático, de estar bendecida con 2.700 horas de sol al año, de ser poseedora de las mejores playas del país y ofrecer un ambiente nocturno inigualable. 

Tanto es así que la ha hecho valedora del apelativo de la «Capri de Croacia». Además, la integran maravillosos parajes naturales, dominados por especies vegetales mediterráneas, que ejercen de poderoso atractivo para los amantes del turismo activo.

Pero esta isla, en la que los aromas a romero, lavanda y pino se funden en el ambiente, también atesora maravillosos pueblos costeros en los que uno se perdería para siempre.

Las mejores zonas donde alojarse en Hvar

Hvar es uno de los enclaves más buscados y deseados del Adriático por sus magníficas playas, su ocio nocturno, sus tranquilos pueblos y su gastronomía. 

A pesar de sus características, no es cara si la comparamos con otras ciudades europeas; salvo en la época estival, que se masifica bastante.

El mapa de la isla croata lo componen un extenso catálogo de pueblos. Cada uno de ellos tiene su propia oferta de alojamiento y precios. 

De este modo, los más caros para alojarse en Hvar son Stari Grad, Jelsa, Milna y Sucurajy Hvar. Los más económicos son Zastrazisce, Zavala, Vrboska, Gdinj y Sveta Nedjelja.

1. Hvar Town, donde alojarse en Hvar para hacer turismo y para salir de fiesta

La ciudad principal de la isla se ubica en el extremo occidental, entre campos de lavanda y paisajes mediterráneos y abrazada por los restos de las murallas del siglo XII.

El centro neurálgico es la plaza de San Esteban o Pjaca, que ostenta el honor de ser la más grande de Dalmacia. 

Está repleta de bares y restaurantes, donde puedes saborear gastronomía local, y custodiada por los palacios de Groda, las casas de piedra de Burag y la catedral de San Esteban.

La Catedral despunta por su bonita fachada renacentista, en la que toma el protagonismo el campanario de cuatro plantas y el trifolio renacentista del lado oeste. 

En su interior, guarda un valioso púlpito del siglo XV, un crucifijo gótico y nueve altares barrocos, que custodian maravillosas pinturas de artistas venecianos. 

Junto a esta se encuentra el Palacio Episcopal, que expone una interesante colección de arte sacro.

El centro de la plaza lo ocupa el pozo de la ciudad, que tiene un gran valor histórico y cultural, por cuanto fue, durante muchos años, el único que proporcionaba agua dulce a los habitantes de Hvar. 

También acoge el Arsenal. Este edificio fue antiguamente un astillero donde se construían y reparaban embarcaciones. 

Hoy se destina a acoger exposiciones públicas y mostrar al mundo el esplendor del que gozó. Su bonita arquitectura conserva muchísimos elementos originales, especialmente la planta baja.

En la primera planta del Arsenal se encuentra el Teatro Histórico, uno de los más vetustos de Europa, que destaca por su bonita arquitectura barroca. Incluye la galería de Arte Contemporáneo.

El corazón del casco antiguo guarda la Fortaleza Española. Su construcción fue iniciativa de los venecianos para proteger la ciudad, antiguamente epicentro del comercio y la cultura en todo el Adriático, de ataques enemigos. 

Se ubica en lo alto de una colina, a la que se llega a través de la Puerta de Vrata datulja. Está rodeada de preciosos edificios del siglo XV y de hermosos jardines mediterráneos, los cuales constituyen el mejor mirador de la isla al regalar preciosas vistas a toda la costa.

Otro de los miradores privilegiados de Hvar es el Fuerte de Napoleón. Aunque queda un poco más alejado del centro, merece la pena acercarse por la preciosa panorámica que proporciona, especialmente al caer el sol, en la que toman el protagonismo las islas Pakleni y la ciudad de Hvar.

Otro lugar de visita obligada es el monasterio Franciscano, que fue construido en 1461. Si visitas su interior, podrás ver algunas muestras de objetos antiguos de época griega y romana, antiguas monedas venecianas, un atlas de Ptolomeo e incluso una colección de ánforas. 

Como atractivo extra, su jardín es el hogar de un ciprés con más de 300 años de antigüedad. Junto a este se encuentra la iglesia Santa María de la Misericordia, que es la iglesia de los marineros. 

Su interior custodia obras de gran valor como el coro con el crucifijo renacentista o La última cena, de Matteo Ponzone.

Por su parte la Logia, que sirvió de tribunal de justicia durante la ocupación veneciana, luce una preciosa fachada renacentista. En un extremo, está jalonada por la torre del reloj, que incluye una campana de 1564.

Además de los atractivos culturales, Hvar cuenta con un extenso catálogo de playas, que permiten disfrutar de las bondades del Adriático en todo su esplendor. Las más buscadas por los amantes del sol y las olas son:

  • Pokonji dol Beach, alrededor de la cual se ubican los mejores restaurantes de pescado fresco; 
  • Bonj, que destaca por su cercanía al centro y por disponer de lujosos beach club; 
  • y Strand Mekićevica, donde puedes disfrutar de la tranquilidad y la naturaleza en el sentido más amplio.

Las custodia un paseo marítimo, Riva Hvar, jalonado con numerosos restaurantes, bares, tiendas de souvenirs y pubs, en cuyo muelle atracan lujosas embarcaciones. 

También la ciudad es uno de los epicentros del ocio nocturno, que encuentra su máxima expresión en el popular Carpe Diem Beach y en el casco antiguo.

Dado que es la ciudad más grande y la principal de la isla, dispone de una extensa oferta de alojamientos, que tiene a concentrarse en el puerto y los alrededores. 

Así que muchos de ellos tienen bonitas vistas al mar, siendo los que cuentan con precios más elevados. No obstante, si reservas con antelación, dormir en Hvar te saldrá bastante bien de precio.

2. Stari Grad, ideal para combinar historia y playa

Ubicada a 18 km al este de Hvar, es la ciudad más antigua de la isla. De hecho, su nombre significa «ciudad vieja». 

La fundaron los griegos en el 385 a.C., quienes la bautizaron Pharos. Posteriormente, fue ocupada por los romanos y los venecianos, por lo que su historia es de lo más prolífica.

Se encuentra en una bahía rodeada por el paisaje de Ager de Faros, una extensa llanura agrícola que ha permanecido inalterada desde que la ocuparon por primera vez los griegos. 

Conserva su arquitectura regional como los chora y es reserva natural, lo que le ha valido el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. 

En él toman el protagonismo los campos de lavanda, los olivares, los pinos y los viñedos, que le confieren un ambiente muy mediterráneo y bucólico.

Su costa está salpicada con varias playas de aguas turquesa y fina arena blanca, siendo especialmente destacada Lanterna, ubicada cerca del muelle de llegada del ferri, y las del norte de la ciudad.

Además, conserva entre sus estrechas y tranquilas callejuelas la mayoría de las antiguas casas y bonitas construcciones como la iglesia barroca de San Esteban, cuyo interior alberga pinturas valiosas como el tríptico La Virgen, San Jerónimo y San Juan Baustista

También merecen una visita las iglesias de San Roque y San Nicolás, pues sus fachadas lucen preciosos motivos barrocos.

El corazón de Stari Grad es la plaza de la Fortaleza, así llamada porque está presidida por el palacio renacentista de Tvrdalj, que fue la residencia de verano de uno de los poetas croatas más populares, Petar Hektorović. 

No obstante, aquí también hay preciosas casas con fachadas medievales y abren sus puertas cafeterías y restaurantes, en cuyas terrazas puedes sentarte para cargar las pilas y disfrutar de las vistas.

Stari Grad es una la zona más recomendable para alojarse en Hvar para quienes buscan zonas tranquilas y con encanto y disfrutar al máximo del mar. 

La oferta de alojamientos es extensa y se concentra en las cercanías del mar y en Boric, una zona residencial ubicada entre el casco antiguo y la playa Lanterna. 

Predominan los hoteles de categoría media-alta. Aún así los precios son más baratos que en otros destinos costeros, pero elevados en comparación con otras ciudades de Hvar.

3. Zastrazisce, donde dormir en Hvar para hacer turismo activo

Este pequeño pueblo agrícola se encuentra a menos de una hora de Hvar, sobre la colina Vela Glava. Desde lo alto se puede contemplar una panorámica excepcional que incluye la Riviera de Makarska, en el lado norte, y Korcula y la península de Peljesac en el lado sur. 

En su paisaje toman el protagonismo los viñedos, los campos de lavanda y de olivos, entre el que se encuentra el más vetusto de Croacia con más de 2.000 años de antigüedad. 

De estos se extraen las aceitunas con las que elaboran el que está considerado el mejor aceite de oliva de la zona.

Asimismo, una sucesión de pequeñas bahías configuran su geografía, que además guardan playas extraordinarias. Las más destacadas son Vela Stiniva, Pokrvenik y Dubac, que suelen recibir visitantes durante todo el año, y Stanji Mir, Krusevo y Sinjava Kjusna

que son más tranquilas.

Dado el pequeño tamaño de este enclave, que se compone de las aldeas Mola Bond, Podstrana, Donje Polje y Grudac, no es bondadosa en atractivos culturales. 

Su encanto reside en su pequeño y tranquilo callejero y las casas de arquitectura típica local que las decoran, que le imprimen un encanto rural innegable y la convierten en una excelente opción a la hora de alojarse en Hvar.

El entorno de la localidad también es prolífico en espacios verdes. El más cercano es el parque nacional Mjet, que cuenta con una gran biodiversidad. 

Es un lugar excepcional para el avistamiento de aves, especialmente el buitre y el búho real, que son especialmente difíciles de avistar en otras partes de la isla, o la gaviota de Audouin, que está en peligro de extinción. 

Está presidido por un gran lago y por la isla de Sveta Marija, que acoge un bonito monasterio benedictino del siglo XII. Además, guarda las cuevas de Jama, también conocidas como las cuevas de Ulises, porque se cree que este pasó aquí siete años tras naufragar. 

Sea como fuere, lo cierto es que el parque presenta un escenario inmejorable para disfrutar de actividades de turismo activo: senderismo, cicloturismo, paseo en barca, avistamiento de aves…

Zastrazisce es una opción muy recomendable para dormir en Hvar para los que buscan enclaves tranquilos y practicar actividades de turismo activo. 

No es tan generosa en alojamientos como otras zonas, pero los que hay se sitúan cerca de las zonas de playa. La ventaja es que si reservas con antelación, puedes conseguir alojamiento bastante económico.

4. Zavala, pequeño pueblo de pescadores con encantadoras calitas

A este pequeño pueblo de pescadores, que está en la costa sur, a menos de 50 km de Hvar, se accede por un túnel natural de piedra desde el pueblo de Pitve. 

Es popular por su costa, jalonada por encantadoras calitas y cadenas de playas de guijarros y aguas cristalinas, que constituyen un imán para los que vienen con la intención de disfrutar el turismo de playa y actividades marítimas, como pesca o navegación, alejados del ajetreo de la vida moderna.

El pueblo tiene mucho encanto gracias a sus viviendas con arquitectura típica de Dalmacia. Al situarse sobre una ladera, regala vistas increíbles a la península de Pelješac, Šćedro y Korčula. 

Además, está abrazado por extensos bosques, campos de olivos y lavanda y viñedos, de los que salen las uvas con las que se elabora el exquisito vino blanco Bogdanjuša. 

Cuenta con varios restaurantes, que se perfilan excelentes para disfrutar del pescado fresco.

Zavala es un destino para quienes buscan tranquilidad y quieren disfrutar de actividades de turismo activo, las playas y el buen vino. 

Las opciones de alojamiento son numerosas y están en las cercanías de las playas y en la zona del puerto, que los locales denominan Zaca. 

Así que muchos cuentan con vistas y acceso al mar. Los precios son bastante accesibles, presentándose una excelente opción para dormir en Hvar.

Lee también: Las mejores zonas de Dubrovnik, las mejores zonas de Zagreb, las mejores zonas de Split

5. Jelsa, una de las zonas más populares donde alojarse en Hvar

Esta pequeña ciudad portuaria, que se ubica a unos 28 km de Hvar, está abrazada por las montañas de St. Nikola, al oeste, y Hum, en el este. Son las más altas de la isla y están vestidas de bosques de pinos y campos de lavanda, que le dan un aroma de lo más característico. 

Estas altitudes la protegen del viento y el frío, lo que la convierte en una de las localidades con mejor clima de Croacia.

Mira a una preciosa bahía, salpicada de playas de aguas cristalinas, que son desde hace muchos años el lugar predilecto para vacacionar de numerosos viajeros.

 Las más céntricas con Mina y Bočić, perfectas para disfrutar de una jornada de playa y, especialmente, practicar buceo.

El corazón del pueblo es la preciosa plaza Pjaca, ubicada junto al paseo marítimo y presidida por el manantial Slatina, que ha servido durante siglos agua dulce a sus habitantes, por lo que tiene un gran valor cultural. 

Por su parte, la iglesia de San Juan destaca por su planta octogonal, por ser la más antigua de la localidad y por su belleza y eclecticismo arquitectónico en el que el barroco y el renacentista toman el protagonismo.

Sus calles conservan viviendas típicas con piedra dálmata y otras construcciones que merecen una visita como la iglesia de Nuestra Señora de la Salud, que destaca por su espigado campanario.

Jelsa también es un excelente punto de partida para visitar otros enclaves cercanos como la fortaleza de Tor, que fue un punto de observación griego.

Jelsa es un enclave que deben incluir en la lista de opciones para alojarse en Hvar los que quieran disfrutar de la playa y el submarinismo

Como uno de los destinos turísticos de referencia que es, dispone de una buena oferta de hospedajes, especialmente en los extremos de la bahía. 

Hay muchos hoteles de lujo y complejos hoteleros, pero no hay problema en acceder a opciones económicas reservando con antelación.

6. Vrboska, donde alojarse en Hvar barato

Se ubica en la costa norte de Hvar, en una bahía rodeada de bosques de pinos, olivares y viñedos, que crean un marco paisajístico de postal. 

El interior de la localidad está recorrida por canales y cruzada por preciosos puentes de piedra, que le han valido el calificativo de «pequeña Venecia».

Custodia bonitas construcciones como la iglesia-fortaleza de Santa María de la Misericordia, que fue levantada en el siglo XVI para defender la ciudad de los ataques turcos. Destaca por la austeridad decorativa de su fachada. 

Al lado de esta se encuentra la iglesia de San Lorenzo, que luce un impecable estilo barroco y conserva en su interior joyas artísticas, siendo especialmente significativas las del Renacimiento, entre las que se encuentran obras de Tiziano Vecellio.

Los amantes de la cultura y la etnografía pueden resarcirse en el museo Pesquero, que se adentra en la trayectoria y la importancia de la actividad pesquera en la economía, la cultura y la idiosincrasia de este pueblo. 

Además, fue muy popular por sus fábricas de sardinas. Expone una amplia colección de utensilios pesqueros, una casa de pescadores tradicional y muchos otros artilugios pesqueros.

En el largo paseo marítimo que la recorre abren sus puertas varios restaurantes, que se han convertido en direcciones de referencia para disfrutar de pescado fresco y los mejores aceites de oliva nacionales, así como bares y vinacotecas, en las que te recomendamos probar el vino dulce Prosek.

Aunque lo que atrae a los viajeros es su colección de playas de aguas cristalinas. Las más populares son Soline, que cuenta con un pequeño parque acuático, siendo ideal para disfrutar en familia. Por su parte, Maslinica y Paklena ofrecen intimidad y condiciones idóneas para bucear.

Dormir en Vrboska es una buena opción para quienes buscan alojarse en Hvar barato y, además, disfrutar de unas vacaciones tranquilas. Hay bastantes hoteles y apartamentos que, además, tienen precios muy compatibles con todos los bolsillos.

7. Gdinj, para disfrutar de unas vacaciones tranquilas al lado del mar

Ubicado entre Zastrazisce y Bogomolje, a menos de una hora de Hvar, este apacible pueblo se ha convertido en el destino predilecto de los que buscan tranquilidad y adentrarse en la esencia más tradicional de Croacia. 

Solo un puñado de calles recorren y conservan casas de piedra con arquitectura tradicional y preciosas construcciones como la iglesia de San Jorge, que llama la atención por su fachada, cuya decoración combina elementos barrocos y renacentistas.

La bahía de Gdinj de Pokrivenik, está salpicada con una fantástica playa de guijarros y aguas cristalinas ideal para disfrutar de un baño y diversos deportes acuáticos. 

Está custodiada con un antiguo muelle de pescadores, que le da un encanto especial, a cuya vera abren varios restaurantes de pescado fresco y gastronomía tradicional dálmata.

Además, está horadada por numerosas cuevas, que constituyen un imán para los amantes de la espeleología. La más cercana es la cueva Grapčeva, que es uno de los lugares arqueológicos más importantes de Croacia y más antiguos del Mediterráneo. 

En él se han hallado restos del Neolítico y la Edad de Bronce y tres culturas prehistóricas: Cetina, Nakovan y Hvar. Compuesta por rocas típicas dálmatas, ofrece todo un espectáculo de estalagmitas y estalactitas. 

Está muy próxima a Humac, un pequeño pueblo, que destaca por sus bonitas casas de piedra dálmata con arquitectura típica.

Gdinj es un destino para los viajeros que buscan resarcirse en el alma dálmata más tranquila. Regala la posibilidad de disfrutar del mar, de actividades de turismo activo y de la gastronomía croata más auténtica. 

No es pródiga en hoteles, pero sí hay varias opciones de apartamentos y casas de vacaciones, muchas de ellas cerca del mar. Y los precios son muy compatibles con los presupuestos más escuetos.

8. Milna, bonitas playas, buena gastronomía, y mucha tranquilidad

Esta aldea típicamente mediterránea se encuentra en la costa sur, a unos 6 km de la ciudad de Hvar, en una profunda bahía y abrazada por vegetación exuberante, viñedos y campos de olivos.

El gran atractivo de este enclave, que sirvió de base naval a los rusos y de residencia de los zares, son sus cuatro playas de aguas cristalinas separadas entre sí por frondosos bosques de pinos. 

Se perfilan ideales para disfrutar de las olas, la arena y todo tipo de disciplinas acuáticas, especialmente navegación, buceo y esnórquel.

En el puerto que la preside, ubicado al suroeste de la bahía, abren sus puertas una buena colección de restaurantes, que son una dirección de referencia para disfrutar de pescados frescos, platos típicos de Dalmacia, aceites artesanos, vinos locales y las verduras frescas de sus huertas. 

Se alternan con esplendorosas casas de los siglos XVIII y XIX, donde habitaban los antiguos armadores y que hoy le confieren un aspecto de lo más monumental al puerto. De este también parten las embarcaciones que van a Split.

Las callejuelas que recorren el interior del pueblo custodian algunas construcciones interesantes como el antiguo castillo de Angliscina, construido por un antiguo señor inglés.

También cabe mencionar la iglesia barroca de Santa María y la iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación, que destaca por su campanario piramidal típico de la costa dálmata. En su interior guarda valiosas obras pictóricas de artistas venecianos como La obediencia de los reyes.

Otro de los atractivos de la localidad son los paseos a lomos de un burro por el pueblo y las playas. Un plan de lo más interesante especialmente si viajas en familia.

Sin duda, en Milna disfrutarás de la buena gastronomía, de las posibilidades que dan la playas y, sobre todo, de la tranquilidad

Encontrarás diversidad de opciones para alojarte, la mayoría de las cuales se ubican en las proximidades de las playas. Los precios son un poco más elevados que en otras aldeas del mapa de Hvar, pero se pueden mejorar reservando con antelación.

9. Sucuraj, donde dormir en Hvar para disfrutar de la playa

Este pueblo pesquero se sitúa en la parte más oriental de Hvar, de cara al Adriático y abrazado por las colinas de Biokovo. Es muy popular por su agradable clima anual. De hecho, es el más soleado y caluroso de la isla. 

Esto conlleva que sean muchos los viajeros que acuden a disfrutar de sus numerosas playas, siendo las más concurridas por su céntrica ubicación Cesminica y Bilina.

A estas se suman las de las bahías de Perna, a menos de dos kilómetros al sur ciudad y Mlaska, a tres kilómetros al norte. Despuntan por la fina arena que cubre sus fondos, a diferencia el resto que están compuestas por guijarros.

En el paseo marítimo, Riva, abren sus puertas varios restaurantes especializados en pescados frescos, pulpo y otras elaboraciones tradicionales croatas siempre hechas con aceite de oliva local. 

Aquí también puedes ver llegar a los pescadores de faenar y comprar directamente pescado fresco.

El puñado de calles que conforman su callejero conservan las antiguas casas de piedra típicas de Croacia, que se disponen en perfecta hilera, y construcciones que merecen una visita. 

Entre ellas se encuentran las iglesias de San Antonio, cuya arquitectura combina elementos góticos y barrocos, y San Jorge, que destaca por la austeridad de su fachada y porque su altar principal guarda una estatua de San Jorge luchando contra el dragón. 

A estas se suma el monasterio franciscano, que ostenta el honor de ser el edificio más antiguo de la ciudad, y el fuerte o fortica, construido para contener a los otomanos y proteger al pueblo de ataques enemigos.

Sucuraj es un destino perfecto para nadar, bañarse, practicar pesca diurna y nocturna, pasear en bici, navegar y disfrutar de los sabores locales. 

La oferta de alojamientos es variada y engloba desde hoteles lujosos y otros de gama media hasta apartamentos, villas y casas privadas. 

Los precios son un poco más elevados que en el resto de las zonas, a excepción de los apartamentos y las casas privadas que son bastante más económicas.

10. Sveta Nedjelja, escalada, buceo, playas y buenos precios

Esta localidad de tradición agrícola y pesquera se encuentra en la costa sur, a 12 km de Hvar, en la falda del pico Sveti Nikola, el más alto de la isla.

Está rodeada de altos y escarpados acantilados, pinares y viñedos, lo que la convierte en uno de los epicentros de producción del vino tinto de la isla, siendo los más famosos Zlatan plavac y Zlatan otok. 

Este carácter abrupto también la convierte en una dirección de referencia para la práctica de la escalada y actividades de montaña.

En lo alto del pueblo hay una cueva neolítica, que desempeñó la función de refugio. Dentro de ella se construyó un monasterio agustino y una iglesia dedicada a Nuestra Señora de las Nieves. 

Del monasterio solo quedan algunos restos, pero la iglesia se conserva intacta. Se tiene ganada una visita por su arquitectura y por el aura mística y la energía que desprende.

El pueblo está recorrido por un entramado de estrechas y empinadas callejuelas, que conservan antiguas casas con arquitectura típica dálmata, las cuales conviven con construcciones más modernas, algún hotel y apartamentos de vacaciones.

La costa, que domina la parte moderna y la más turística del pueblo, está salpicada con varias playas. 

La más cercana al centro es Zogon, que presenta una profundidad gradual, por lo que es perfecta para familias. Cerca de ella hay varios restaurantes especializados en pescados frescos y sabores locales. 

Por su parte, Lučišće, es una de las mejores playas para la práctica del buceo y esnórquel.

A modo de curiosidad, en el pueblo hay una destilería donde se crean típicos aceites de romero y lavanda. Se puede visitar y, además, dispone de una tienda con esta variedad y muchas otras locales.

Alojarse en Hvar en Sveta Nedjelja es una buena opción si quieres practicar escalada o montañismo, disfrutar del mar y del buceo, de los vinos locales y, sobre todo, de la tranquilidad. 

Como hemos anticipado, no hay muchos hoteles. Sin embargo, sus precios no son desorbitados.

Deja un comentario